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Publicada en diario "Clarín", Buenos Aires, 16 de Abril de 2006

   
 

Aksha, un templo para el dios Amón


 

"Al sur de la Segunda Catarata, los faraones levantaron una serie de asentamientos, fortalezas para el control de las poblaciones del sur, y de la explotación de minas de oro y de piedras semipreciosas", explica la doctora Silvia Lupo. Aksha era uno de estos puestos, fundado por Seti I (1291-1278 a.C.), padre de Ramsés II.

Desde allí también se controlaba el comercio, que circulaba por el Nilo. Generalmente era ejercido por los nubios, que llevaban hacia Tanis —la capital del imperio, en el delta— los objetos suntuarios que requería la élite egipcia, como pieles de pantera, monos, ébano, colmillos de elefantes y plumas de avestruz.

"En Aksha vivían los funcionarios y los soldados, y la gente tenía su templo. Este tenía adosada una residencia que ocupaba el virrey de Nubia, en sus recorridas recogiendo tributos", señala Lupo. Allí también se hallaron objetos provenientes de tumbas de nubios.

Seti I empezó a construir el templo, que terminó Ramsés II. "No sólo está dedicado a Amón, el dios que comandaba la expansión de Egipto hacia el norte y el sur, sino que aparece por primera vez adorado el propio faraón como jefe del ejército, y como un dios más", agrega la investigadora. Hay frisos que describen matanzas de prisioneros, y otros que muestran a los pueblos sometidos del sur. "Hay un programa propagandístico e ideológico volcado en esas paredes, una ideología del Estado", interpreta Lupo.

ARQUEOLOGIA : CLAVES DEL GRUPO RESTAURADOR
Los expertos buscan que se conserven cien años más

Kent Severson vive en Boston, pero pasa su tiempo en sitios arqueológicos, restaurando monumentos y piezas. Es experto en la conservación de materiales inorgánicos: piedra, metales, cerámica y, en menor medida, pinturas murales y mosaicos.

En estos días, la Sala Aksha se ha convertido en un laboratorio , donde entrena a los conservadores del Museo de La Plata. Se han hecho estudios petrográficos, con rayos X e infrarrojos, y análisis fisicoquímicos, y Severson ya tiene su diagnóstico. (ver nota completa)

ARQUEOLOGIA: MAS DE 300 OBJETOS RESCATADOS POR UNA MISION ARGENTINA EN LOS AÑOS 60

Restauran en el Museo de La Plata una colección única de piezas egipcias


 
El gobierno de Sudán se la había donado a la Argentina en la década del 70. Para la recuperación arqueológica se convocó a expertos de los Estados Unidos.
 


Sibila Camps

Con la intervención de un experto en conservación de objetos arqueológicos, el Museo de La Plata inició un camino tan delicado como apasionante, para poner en condiciones y volver a exhibir su colección egipcia, única en América latina. Las piezas —más de 300— forman parte de un gigantesco operativo internacional de salvataje en sitios arqueológicos, en el que participó la Argentina, y fueron donadas por el gobierno de Sudán.

La historia se remonta a 1954, cuando ese país y Egipto decidieron construir la gran represa de Asuán. El lago artificial cubriría una extensa zona de enorme riqueza cultural, conocida desde la antigüedad como Nubia. En 1959, los gobiernos sudanés y egipcio pidieron ayuda a la UNESCO, que lanzó un llamamiento que derivó en una campaña internacional para salvar el patrimonio de Nubia.

Desde 1961 hasta 1980 se excavaron centenares de sitios y se recuperaron millares de objetos. Varios templos fueron desmantelados y rearmados piedra por piedra en lugares más elevados, como los de Abu Simbel y Philae.

La Argentina fue el primer país sudamericano en participar en ese rescate, gracias a la iniciativa del doctor Abraham Rosenvasser, entonces titular de Historia Anti gua I en la UBA (ver El legado...). Como los fondos que el profesor consiguió del Conicet eran limitados, la misión argentina se asoció a la francesa, encabezada por Jean Vercoutter.

Rosenvasser y su equipo realizaron tres campañas, entre 1961 y 1963. Excavaron la fortaleza de Aksha, en especial las ruinas del templo de Ramsés II (1279-1212 a.C.). "Al sur de la Segunda Catarata, los faraones levantaron una serie de asentamientos para controlar el comercio y la explotación de minas de oro y de piedras semipreciosas", explica la doctora Silvia Lupo, del Departamento de Egiptología del Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas (Conicet).

Setenta piezas de la colección platense provienen del templo, como hermosos frisos, dinteles y jambas de puertas con jeroglíficos que muestran el programa propagandístico e ideológico de Ramsés II (ver Aksha, un...).

En el Museo de La Plata también hay vajilla en cerámica —jarras vertedoras y de forma globular, cuencos y copas, con dibujos vegetales—, de una ocupación posterior, en la época meroítica (siglos I a.C. a IV d.C.). Y también una gárgola del año 482 d.C., y un capitel de la época en que los restos del templo sirvieron de base para una capilla cristiana, en el siglo VII.

En Aksha, los arqueólogos también excavaron la casa de la sacerdotisa de Isis, Mahy, y la vivienda del gobernador. La misión argentina trabajó además en la tumba de Bedier, un oficial nubio, un siglo y medio anterior al templo; de allí se exhibe objetos del ajuar funerario. Y el doctor Alberto Rex González recuperó piezas de la era paleolítica.

Con el material donado por Sudán, el Museo de La Plata montó en 1977 la Sala Aksha, buscando recrear el templo de Ramsés II. Pero con los años, la presentación de las piezas —lo que se llama guión museográfico— quedó desactualizada, pues han cambiado las técnicas de comunicación visual y los paradigmas científicos de exhibición. Además, las partes del templo expuestas fueron deteriorándose porque esa piedra es muy débil.

Por un curioso giro del destino y pese a no ser egiptóloga sino doctora en física, Elsa Rosenvasser, hija de quien lideró aquella misión, ayudó a gestionar un subsidio de la Fundación Getty para entrenar a los conservadores del museo en la restauración y el mantenimiento de la colección egipcia. Esa tarea está a cargo del experto Kent Severson, quien ya hizo un diagnóstico y varias recomendaciones para la nueva exhibición (ver Los expertos...).

En el proyecto colabora la doctora Perla Fuscaldo, directora del Programa de Estudios de Egiptología del Conicet. "Ya tengo una lista de las cosas que hay que tener en cuenta para montar la nueva exposición", comenta Elsa.

Hacia fin de año estará listo el diseño, aunque el público recién podrá verla en 2008. "El montaje es muy caro, y como el museo depende de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, necesitamos patrocinantes —admite la directora, Silvia Amitrano—. Pero nos importa mostrar a la sociedad que este museo tiene patrimonio, que está bien custodiado y que busca conservarlo".

 
   
http://www.clarin.com/diario/2006/04/16/sociedad/s-04401.htm